«Después de Julius», Elizabeth Jane Howard

★★★★★★★★★★
Una casa de campo, tres mujeres frustradas, y un muerto heroico que no deja de fastidiar desde la tumba. «Después de Julius» es Howard en estado puro: elegante, venenosa y experta en arruinar fines de semana familiares.

«Assaig sobre la ceguesa», José Saramago

★★★★★★★★★★
Un llibre alegre com una missa de difunts: Saramago ens regala una rondalla apocalíptica on la ceguesa és blanca, però la misèria humana és negra com el carbó. Una teràpia de xoc per a idealistes i un regal per als cínics.

«Les intermitències de la mort», José Saramago

★★★★★★★★★☆
Quan la mort fa vaga, el caos arriba… però també l’humor negre, la crítica social i una reflexió que et deixa pensant si morir no era, en realitat, una idea força pràctica.

«La desaparición de Adèle Bedeau», Graeme Macrae Burnet

★★★★★★★★☆☆
Olvida el glamour del detective clásico. Esta novela se centra en un hombre que prefiere esconderse en bares sin ventanas y en policías desencantados. El resultado: un misterio menos ‘whodunit’ y más ‘qué hacemos con esta culpa’.

«La librería», Penelope Fitzgerald

★★★★★★★☆☆☆
Abrir una librería en un pueblo donde se prefieren los arenques a los libros: ¿hazaña cultural o suicidio social? «La librería» es una oda irónica a la derrota digna y a los placeres impopulares, como leer.

«Un tiempo nuevo», Elizabeth Jane Howard

★★★★★★★★★★
¿Creías que después de la guerra todo iba a mejorar? Howard se ríe en tu cara. En esta entrega, los Cazalet intentan reconstruir sus vidas… con las emociones de siempre y nuevas frustraciones. Brutal, lúcida, adictiva.

«La juguetería errante», Edmund Crispin

★★★★★★★★☆☆
Un cadáver aparece (y desaparece) en una juguetería que nadie recuerda, salvo un poeta con mala suerte y un detective que cita a Milton. Misterio, comedia y puro caos académico en esta joya absurda de Edmund Crispin.

«La soledad del corredor de fondo», Alan Sillitoe

★★★★★★★★☆☆
Un joven corre para no volverse loco, o para no escuchar a los adultos. Un clásico británico que demuestra que rebelarse en silencio puede ser más efectivo que mil discursos. Y con menos sudor del que parece.

«Solaris», Stanisław Lem

★★★★★★★★★★
«Solaris» es esa novela que te promete ciencia ficción y termina dándote una terapia intensiva emocional con forma de océano pensante. No entenderás nada. Y eso, curiosamente, es lo mejor del viaje.

«Canción del ocaso», Lewis Glassic Gibbon

★★★★★★★★★☆
Una novela donde la belleza del paisaje es directamente proporcional a la tristeza de sus personajes. Porque nada es tan «épico» como llorar bajo la lluvia escocesa.

«Todas las almas», Javier Marías

★★★★★★★☆☆☆
Una historia sin historia, con personajes que se esfuman y frases que duran más que las relaciones. Javier Marías demuestra que el pensamiento puede ser más adictivo que la acción… al menos si se escribe así.

«Basilisco», Jon Bilbao

★★★★★★★★☆☆
Un western filosófico con un cowboy exterminador, un escritor en crisis y un basilisco que quizá seas tú. El resultado: una novela incómoda, lúcida y adictiva. Ideal si te gusta sufrir con estilo.