★★★★★★★★★☆
Entre conversaciones impecables y sonrisas heladas, Wharton disecciona a la aristocracia francesa como si fuera una especie exótica. «Madame de Treymes» es la prueba de que la cortesía puede matar con más eficacia que un veneno.
Etiqueta: Literatura anglosajona
«Alicia en el país de las maravillas», Lewis Carroll
★★★★★★★★★☆
¿Un cuento para niños? Ni hablar. Alicia es existencialismo con sombrero de copa, lógica torcida y gatos sonrientes. Solo disfrutable de adulto, aunque las ilustraciones de Lacombe le dan un aire tan hermoso como perturbador.
«Joyland», Stephen King
★★★★★★★☆☆☆
Joyland es la prueba de que Stephen King no siempre necesita litros de sangre para inquietar: basta un parque barato, un corazón roto y el recuerdo de un verano que nunca fue tan inocente como parece.
«La posada Jamaica», Daphne du Maurier
★★★★★★★★☆☆
En La posada Jamaica, Daphne du Maurier convierte un páramo de Cornualles en un spa del terror: contrabando, violencia y un romance que parece más castigo que recompensa. Mary Yellan no busca líos, pero los líos la buscan a ella.
«Pandora», Henry James
★★★★★★★★☆☆
En apenas unas páginas, James mete a un conde alemán en crisis existencial frente a una muchacha americana con más carisma que linaje. El resultado: ironía, choque cultural y una radiografía social disfrazada de comedia elegante.
«El mono blanco», John Galsworthy
★★★★★★★★★★
Entre arte moderno, matrimonios aburridos y el insomnio de Soames, Galsworthy nos regala una tragicomedia con aroma a polvo victoriano. Galsworthy lo llama comedia, pero en realidad duele. Y qué bien duele.
«Roma. La creación del Estado Mundo», Josiah Osgood
★★★★★★★★☆☆
Imperio, ciudadanía, propaganda y un montón de decisiones cuestionables: Osgood te lo sirve todo con humor y rigor. Roma creó el Estado Mundo… y tú te lo vas a leer sin cabecear. Prometido.
«Juego de tronos», George R. R. Martin
★★★☆☆☆☆☆☆☆
Lo intenté. De verdad. Pero entre tanta genealogía inútil, muertes aleatorias y frases huecas, entendí que esto no es fantasía: es un catálogo medieval de clichés con espadas. Y lo peor… es que hay más tomos.
«Una mirada larga», Elizabeth Jane Howard
★★★★★★★★★☆
Elizabeth Jane Howard vuelve a hacer lo que mejor sabe: retratar la vida emocional con precisión quirúrgica y mucha mala leche elegante. Matrimonios en ruinas, hijos decepcionantes, realismo cruel y estilo impecable. ¿Cómo no amarla?
«La conjura de los necios», John Kennedy Toole
★★★★★★★★★☆
¿Y si Don Quijote viviera con su madre, odiara las latas y escribiera manifiestos contra el capitalismo? Ignatius lo hace… y fracasa con brillantez. Un Quijote grasiento que filosofa entre salchichas en un mundo cada vez más absurdo.
«Los árboles», Percival Everett
★★★★★★★★★☆
¿Thriller? ¿Crítica social? ¿Venganza mágica con cadáveres itinerantes? Everett mezcla todo eso y lo sirve con humor negro y violencia simbólica. No tiene lógica, pero tiene intención. Y eso pesa.
«La flor azul», Penelope Fitzgerald
★★★★☆☆☆☆☆☆
Una novela sobre un poeta alemán enamorado de una niña tosedora. Poesía, muerte y romanticismo en pequeñas dosis… tan pequeñas que a veces uno duda si hay novela en absoluto. Ideal para amantes del idealismo, no tanto de la emoción.