★★★★★★★★☆☆
Más que un western, Butcher’s Crossing es un descenso a la obsesión y al vacío. Con una prosa sobria y precisa, John Williams crea una historia brutal donde la naturaleza y la ambición humana chocan de forma devastadora.
Etiqueta: Literatura anglosajona
«Harry Potter y la piedra filosofal», J. K. Rowling
★★★★★★★★★★
He releído «Harry Potter y la piedra filosofal» y he vuelto a caer. Sigue siendo igual de mágico, sospechosamente adictivo y mucho más inteligente de lo que aparenta.
«Las confesiones del señor Harrison», Elizabeth Gaskell
★★★★★★★★☆☆
Empecé sin expectativas y acabé riéndome a carcajadas. Un enredo delicioso donde nadie aclara nada y todo se complica. Ligera, absurda y, contra todo pronóstico, muy disfrutable.
«Madame de Treymes», Edith Wharton
★★★★★★★★★☆
Entre conversaciones impecables y sonrisas heladas, Wharton disecciona a la aristocracia francesa como si fuera una especie exótica. «Madame de Treymes» es la prueba de que la cortesía puede matar con más eficacia que un veneno.
«Alicia en el país de las maravillas», Lewis Carroll
★★★★★★★★★☆
¿Un cuento para niños? Ni hablar. Alicia es existencialismo con sombrero de copa, lógica torcida y gatos sonrientes. Solo disfrutable de adulto, aunque las ilustraciones de Lacombe le dan un aire tan hermoso como perturbador.
«Joyland», Stephen King
★★★★★★★☆☆☆
Joyland es la prueba de que Stephen King no siempre necesita litros de sangre para inquietar: basta un parque barato, un corazón roto y el recuerdo de un verano que nunca fue tan inocente como parece.
«La posada Jamaica», Daphne du Maurier
★★★★★★★★☆☆
En La posada Jamaica, Daphne du Maurier convierte un páramo de Cornualles en un spa del terror: contrabando, violencia y un romance que parece más castigo que recompensa. Mary Yellan no busca líos, pero los líos la buscan a ella.
«Pandora», Henry James
★★★★★★★★☆☆
En apenas unas páginas, James mete a un conde alemán en crisis existencial frente a una muchacha americana con más carisma que linaje. El resultado: ironía, choque cultural y una radiografía social disfrazada de comedia elegante.
«El mono blanco», John Galsworthy
★★★★★★★★★★
Entre arte moderno, matrimonios aburridos y el insomnio de Soames, Galsworthy nos regala una tragicomedia con aroma a polvo victoriano. Galsworthy lo llama comedia, pero en realidad duele. Y qué bien duele.
«Roma. La creación del Estado Mundo», Josiah Osgood
★★★★★★★★☆☆
Imperio, ciudadanía, propaganda y un montón de decisiones cuestionables: Osgood te lo sirve todo con humor y rigor. Roma creó el Estado Mundo… y tú te lo vas a leer sin cabecear. Prometido.
«Juego de tronos», George R. R. Martin
★★★☆☆☆☆☆☆☆
Lo intenté. De verdad. Pero entre tanta genealogía inútil, muertes aleatorias y frases huecas, entendí que esto no es fantasía: es un catálogo medieval de clichés con espadas. Y lo peor… es que hay más tomos.
«Una mirada larga», Elizabeth Jane Howard
★★★★★★★★★☆
Elizabeth Jane Howard vuelve a hacer lo que mejor sabe: retratar la vida emocional con precisión quirúrgica y mucha mala leche elegante. Matrimonios en ruinas, hijos decepcionantes, realismo cruel y estilo impecable. ¿Cómo no amarla?