«El doble», Fiódor M. Dostoievski

★★★★★★★★☆☆
¿Un hombre contra sí mismo o contra el sistema? En El doble, Dostoievski mezcla neurosis, trámites y existencialismo en un cóctel que Kafka hubiera firmado… si no fuera porque Dostoievski ya lo había hecho décadas antes.

«Els cosacs», Lev Tolstoi

★★★★★★★☆☆☆
Un noble avorrit se’n va al Caucas a buscar sentit a la vida entre cosacs, vodka i noies que no li fan cas. Un diari de lamentacions amb cavalls, enyorances filosòfiques i una història d’amor tan realista com frustrant.

«Las almas muertas», Nikolái Gógol

★★★★★☆☆☆☆☆
Una sátira brillante sobre muertos que pesan más vivos que los vivos. Gógol construye un universo delirante y profundamente ruso… que admiré mucho más de lo que disfruté.

«Lolita», Vladimir Nabokov

★★★★★☆☆☆☆☆
Un clásico del siglo XX contado por un pedante con complejo de genio incomprendido. Brillante, sí. Perturbador, también. Una experiencia literaria intensa: deslumbra en la primera parte y termina como un manual de viajes con aroma a horror psicológico.

«Sóniechka», Ludmila Ulitskaya

★★★★★★★★☆☆
«Sóniechka» de Ludmila Ulitskaya es una de esas historias que te atrapan sin darte cuenta. Los personajes, aunque a veces raritos, son tan reales que podrías cruzártelos en la calle cualquier día.

«Memorias del subsuelo», Fiódor M. Dostoievski

★★★★★★★★★★
Siempre me ha dado reparo decir que me gusta Dostoievski, es como si al decirlo la gente te señale como pedante o esnob. Sin embargo, no puedo evitarlo, me encantan todas sus novelas; y «Memorias del subsuelo» es una de mis grandes favoritas.

«La muerte de Iván Ilich», Lev Tolstói

★★★★★★★★★★
Si lees «La muerte de Iván Ilich» y no te sacude por dentro, algo no encaja. Tolstói nos cuenta la historia de un hombre que parecía tenerlo todo bajo control: una carrera exitosa, una vida acomodada, una familia respetable.

«Diario de un hombre superfluo», Iván Turguénev

★★★★★★★★★★
«Diario de un hombre superfluo» es una historia breve, pero llena de tristeza, que nos sumerge en la mente de alguien que siente que su vida ha pasado sin pena ni gloria. Publicada en 1850, es una de las obras más representativas del escritor ruso Iván Turguénev.

«Pobre gente», Fiódor M. Dostoievski

★★★★★★★★★★
«Pobre gente», la primera novela de Dostoievski, te golpea con su crudeza y te envuelve con su tristeza. No es una historia de grandes giros ni de héroes memorables, sino un retrato de dos almas atrapadas en la miseria, intentando aferrarse a la dignidad en un mundo que parece empeñado en aplastarlos.

«Aguas de primavera», Iván Turguénev

★★★★★★★★☆☆
«Aguas de primavera» es una novela que me dejó una sensación profunda de nostalgia y reflexión sobre el amor y la vida. En ella, conocemos a Dmitri Sanin, un joven aristócrata ruso que, durante un viaje a Alemania, se enamora de Gemma Roselli, una joven italiana llena de frescura y dulzura.

«El abuelo», Aleksandr Chudakov

★★★★★★☆☆☆☆
Llegué a «El abuelo», de Aleksandr Chudakov, con grandes expectativas: Premio Booker ruso a la mejor novela de la década, excelentes críticas y editada por una editorial de confianza como es Automática. Sin embargo, ha sido una lectura que me ha generado sensaciones encontradas. Tiene momentos de gran profundidad y belleza, pero también pasajes en los que cuesta seguir el hilo o conectar emocionalmente con lo que se narra.

«Una carpa bajo el cielo», Ludmila Ulitskaya

★★★★★★★★☆☆
Si creías que los cuentos rusos eran solo lágrimas y vodka, Ulítskaya te va a sorprender: aquí las desgracias humanas vienen envueltas en ironía, melancolía elegante y esa punzada incómoda que te hace reír cuando no deberías.