«Los girasoles ciegos», Alberto Méndez

★★★★★★★★★★
Cuatro historias donde nadie gana, todos pierden y aún así no puedes parar de leer. Alberto Méndez convierte la derrota en arte y la melancolía en una forma de resistencia. Prepárate para sufrir un poco.

«Tantos lobos», Lorenzo Silva

★★★★★★☆☆☆☆
Bevilacqua vuelve para cazar lobos modernos que no aúllan, pero sí tuitean. Lorenzo Silva mezcla ironía y resignación en relatos breves que recuerdan que el verdadero horror no siempre lleva colmillos. Corto, certero… y más útil que el telediario.

«Lo que no es tuyo no es tuyo», Helen Oyeyemi

★★★★★★☆☆☆☆
«Lo que no es tuyo no es tuyo» es un libro que me atrapó desde el primer cuento. Helen Oyeyemi tiene una forma de escribir que se siente como un sueño: lo real y lo mágico se mezclan sin esfuerzo, creando historias que parecen susurrarte secretos al oído.

«El ojo castaño de nuestro amor», Mircea Cărtărescu

★★★★★★★☆☆☆
«El ojo castaño de nuestro amor» de Mircea Cărtărescu es de esos libros que no se leen, sino que se sienten. No es una novela ni un ensayo convencional, sino un viaje por los recuerdos, las emociones y las obsesiones del autor. Cărtărescu nos abre su mundo con una honestidad brutal, hablándonos de la infancia, el amor, la escritura y el paso del tiempo con una sensibilidad que te sacude por dentro.

«Anatomia de les distàncies curtes», Marta Orriols

★★★★★★★★★☆
Però quina grata sorpresa ha estat aquest llibre! Aquest ha estat el meu primer acostament a l’obra de Marta Orriols, i només puc dir que m’ha sorprès —per bé, i profundament. No sabia ben bé què esperar en obrir «Anatomia de les distàncies curtes», però el que vaig trobar va ser una col·lecció de relats que em van tocar la patata de manera ferma, com aquelles veritats que un no vol mirar de cara, però que quan ho fa, ja no pot oblidar.

«Una carpa bajo el cielo», Ludmila Ulitskaya

★★★★★★★★☆☆
Si creías que los cuentos rusos eran solo lágrimas y vodka, Ulítskaya te va a sorprender: aquí las desgracias humanas vienen envueltas en ironía, melancolía elegante y esa punzada incómoda que te hace reír cuando no deberías.