★★★★★★★☆☆☆
«Aguamala» de Nicola Pugliese es una de esas novelas raras, casi secretas, que parecen haber sido escritas en un estado de trance. Desde la primera página, tenía la sensación de que estaba entrando en un mundo extraño, donde la lluvia no es solo un fenómeno meteorológico, sino una presencia que lo empapaba todo: las calles, los edificios, los pensamientos de la gente, e incluso las palabras del propio libro.