«Yo, Tituba, la bruja negra de Salem», Maryse Condé

★★★★★★★★☆☆
Tituba fue acusada de bruja, esclavizada y olvidada. Maryse Condé la trae de vuelta con sarcasmo, magia y una lección que ni los jueces puritanos ni tú vas a olvidar tan fácilmente.

«Sinsonte», Walter Tevis

★★★★★★★★★★
Un futuro deprimente, robots serviciales y gente que no lee. Sinsonte no es ciencia ficción ligera: es una cachetada elegante al sistema. Y sí, lo compré por la portada. ¿Acaso no harías tú lo mismo?

«La desaparición de Adèle Bedeau», Graeme Macrae Burnet

★★★★★★★★☆☆
Olvida el glamour del detective clásico. Esta novela se centra en un hombre que prefiere esconderse en bares sin ventanas y en policías desencantados. El resultado: un misterio menos ‘whodunit’ y más ‘qué hacemos con esta culpa’.

«La librería», Penelope Fitzgerald

★★★★★★★☆☆☆
Abrir una librería en un pueblo donde se prefieren los arenques a los libros: ¿hazaña cultural o suicidio social? «La librería» es una oda irónica a la derrota digna y a los placeres impopulares, como leer.

«La juguetería errante», Edmund Crispin

★★★★★★★★☆☆
Un cadáver aparece (y desaparece) en una juguetería que nadie recuerda, salvo un poeta con mala suerte y un detective que cita a Milton. Misterio, comedia y puro caos académico en esta joya absurda de Edmund Crispin.

«La soledad del corredor de fondo», Alan Sillitoe

★★★★★★★★☆☆
Un joven corre para no volverse loco, o para no escuchar a los adultos. Un clásico británico que demuestra que rebelarse en silencio puede ser más efectivo que mil discursos. Y con menos sudor del que parece.

«Solaris», Stanisław Lem

★★★★★★★★★★
«Solaris» es esa novela que te promete ciencia ficción y termina dándote una terapia intensiva emocional con forma de océano pensante. No entenderás nada. Y eso, curiosamente, es lo mejor del viaje.

«Basilisco», Jon Bilbao

★★★★★★★★☆☆
Un western filosófico con un cowboy exterminador, un escritor en crisis y un basilisco que quizá seas tú. El resultado: una novela incómoda, lúcida y adictiva. Ideal si te gusta sufrir con estilo.

«El ruletista», Mircea Cărtărescu

★★★★★★★★★☆
«El ruletista» es un relato breve y fascinante del escritor rumano Mircea Cărtărescu que encierra, en unas pocas páginas, una profunda meditación sobre el absurdo, el destino y la gloria efímera. Publicado por primera vez en la década de los noventa, este cuento ha sido aclamado por su intensidad narrativa y su estilo poético, marca registrada del autor.

«El fantasma y la señora Muir», R. A. Dick

★★★★★★★★☆☆
Una viuda, un fantasma gruñón y una casa encantada: la receta perfecta para un romance que no es romance, una historia sin clichés y un fantasma que, milagrosamente, no da vergüenza ajena. Imperdible para almas vivas.

«El invencible», Stanisław Lem

★★★★★★★★★☆
Una nave llamada «El Invencible» aterriza en un planeta y descubre que lo más invencible es la indiferencia del universo. Lem demuestra que no hace falta conciencia para humillar al ser humano. Solo paciencia y polvo metálico.

«Enterrado en vida», Arnold Bennett

★★★★★★★★★☆
Un pintor brillante finge su muerte para escapar de la fama… y termina casado, pobre y feliz. «Enterrado en vida» es una sátira donde el mayor crimen no es morir, sino tener que hablar con la prensa.