«La librería», Penelope Fitzgerald

★★★★★★★☆☆☆
Abrir una librería en un pueblo donde se prefieren los arenques a los libros: ¿hazaña cultural o suicidio social? «La librería» es una oda irónica a la derrota digna y a los placeres impopulares, como leer.

«Un tiempo nuevo», Elizabeth Jane Howard

★★★★★★★★★★
¿Creías que después de la guerra todo iba a mejorar? Howard se ríe en tu cara. En esta entrega, los Cazalet intentan reconstruir sus vidas… con las emociones de siempre y nuevas frustraciones. Brutal, lúcida, adictiva.

«Los niños», Edith Wharton

★★★★★★★★☆☆
En «Los niños», Wharton demuestra que lo verdaderamente peligroso no son los escándalos, sino las buenas intenciones. Una novela elegante, ambigua y deliciosamente incómoda, donde la inocencia es lo primero que se pierde (y no en los niños).

«La juguetería errante», Edmund Crispin

★★★★★★★★☆☆
Un cadáver aparece (y desaparece) en una juguetería que nadie recuerda, salvo un poeta con mala suerte y un detective que cita a Milton. Misterio, comedia y puro caos académico en esta joya absurda de Edmund Crispin.

«La soledad del corredor de fondo», Alan Sillitoe

★★★★★★★★☆☆
Un joven corre para no volverse loco, o para no escuchar a los adultos. Un clásico británico que demuestra que rebelarse en silencio puede ser más efectivo que mil discursos. Y con menos sudor del que parece.

«Solaris», Stanisław Lem

★★★★★★★★★★
«Solaris» es esa novela que te promete ciencia ficción y termina dándote una terapia intensiva emocional con forma de océano pensante. No entenderás nada. Y eso, curiosamente, es lo mejor del viaje.

«Canción del ocaso», Lewis Glassic Gibbon

★★★★★★★★★☆
Una novela donde la belleza del paisaje es directamente proporcional a la tristeza de sus personajes. Porque nada es tan «épico» como llorar bajo la lluvia escocesa.

«Todas las almas», Javier Marías

★★★★★★★☆☆☆
Una historia sin historia, con personajes que se esfuman y frases que duran más que las relaciones. Javier Marías demuestra que el pensamiento puede ser más adictivo que la acción… al menos si se escribe así.

«El gegant enterrat», Kazuo Ishiguro

★★★★★★★★★☆
Una faula filosòfica amb boira i cavallers amb artrosi. No és fantasia, és Ishiguro. El gegant enterrat és com fer senderisme emocional amb dues persones grans que parlen poc però et fan plorar. Ei, però hi ha un drac… tot i que deprimit.

«Basilisco», Jon Bilbao

★★★★★★★★☆☆
Un western filosófico con un cowboy exterminador, un escritor en crisis y un basilisco que quizá seas tú. El resultado: una novela incómoda, lúcida y adictiva. Ideal si te gusta sufrir con estilo.

«El ruletista», Mircea Cărtărescu

★★★★★★★★★☆
«El ruletista» es un relato breve y fascinante del escritor rumano Mircea Cărtărescu que encierra, en unas pocas páginas, una profunda meditación sobre el absurdo, el destino y la gloria efímera. Publicado por primera vez en la década de los noventa, este cuento ha sido aclamado por su intensidad narrativa y su estilo poético, marca registrada del autor.

«El fantasma y la señora Muir», R. A. Dick

★★★★★★★★☆☆
Una viuda, un fantasma gruñón y una casa encantada: la receta perfecta para un romance que no es romance, una historia sin clichés y un fantasma que, milagrosamente, no da vergüenza ajena. Imperdible para almas vivas.