«Aguamala», Nicola Pugliese

★★★★★★★☆☆☆
«Aguamala» de Nicola Pugliese es una de esas novelas raras, casi secretas, que parecen haber sido escritas en un estado de trance. Desde la primera página, tenía la sensación de que estaba entrando en un mundo extraño, donde la lluvia no es solo un fenómeno meteorológico, sino una presencia que lo empapaba todo: las calles, los edificios, los pensamientos de la gente, e incluso las palabras del propio libro.

«El museo de la rendición incondicional», Dubravka Ugrešić

★★★★★★★★☆☆
¿Museo? Sí. ¿Rendición? También. Ugrešić convierte el exilio en arte y la melancolía en postales rotas. Aquí no se viene a entenderlo todo, sino a aceptar que la memoria es un campo de batalla mal señalizado.

«Pedro Páramo», Juan Rulfo

★★★★★★★☆☆☆
«Pedro Páramo», la obra maestra de Juan Rulfo, no es solo una historia, es una experiencia, un viaje a un pueblo donde los muertos susurran y los recuerdos pesan más que los vivos.

«Septología», Jon Fosse

★★★★★★★★★★
«Septología» es como quedarse atrapado en tus propios pensamientos… durante setecientas páginas. Y, sorprendentemente, no quieres escapar. Jon Fosse convierte la repetición y la duda en arte puro. Ideal para lectores pacientes (o masoquistas felices).

«Los días contados», Miklós Bánffy

★★★★★★★★★★
Acabo de leer «Los días contados» de Miklós Bánffy, y he de confesar que estoy enamorado. ¡Enamorado de un libro! Pero, ¡qué maravilla de libro! Desde que empecé a leerlo, casi no he dormido por la necesidad imperiosa de avanzar en la historia y descubrir qué les pasa a los personajes.

«Rayuela», Julio Cortázar

★★★★★★★★☆☆
No sé muy bien cómo definir «Rayuela» de Julio Cortázar. Podría decir que es extraña, peculiar, experimental, compleja… O tal vez sería mejor decir que no es solo una novela, sino una experiencia, un juego, un rompecabezas que te obliga a moverte, a pensar y, sobre todo, a sentir.

«El arriero de La Providence», Georges Simenon

★★★★★★★☆☆☆
Si alguna vez has querido sumergirte en una historia que te haga sentir el frío de la niebla sobre el agua y el crujir de la madera de las barcazas, «El arriero de «La Providence»» es el libro perfecto.

«Fragmentos de honor», Lois McMaster Bujold

★★★★★★☆☆☆☆
«Fragmentos de honor» es la primera novela de la «Saga Vorkosigan», escrita por Lois McMaster Bujold y publicada en 1986. Aunque suele catalogarse como ciencia ficción, su enfoque está más cerca de una historia de aventuras y romance con un trasfondo espacial que de una exploración de grandes ideas sobre la sociedad, la moralidad o el futuro de la humanidad.

«Ruth», Elizabeth Gaskell

★★★★★★★★★★
¡Qué cabreo llevo! ¿Pero cómo se le ocurre ese final? Esta no te la perdono, señora Gaskell. Pero, ¿qué mierda de final es ese?

«La familia de Pascual Duarte», Camilo José Cela

★★★★★★★★★★
Menuda forma de irrumpir en la literatura tuvo don Camilo José Cela. En lugar de escribir algo ligero y simpático, como una historia de amor o una fábula con moraleja, don Camilo no se anduvo con rodeos y pensó: «Voy a escribir algo que deje a todos boquiabiertos»… y vaya si lo logró.

«La fortuna de los Rougon», Émile Zola

★★★★★★★★★★
«La fortuna de los Rougon» es el pistoletazo de salida de «Los Rougon-Macquart», la épica telenovela decimonónica (pero con mucho más drama y sin necesidad de pausas publicitarias).

«Monasterio», Eduardo Halfon

★★★★★★★★☆☆
«Monasterio» ha sido mi primera incursión en la obra de Eduardo Halfon, y debo decir que su estilo narrativo me atrapó desde el principio. Su prosa es envolvente, contenida, con esa capacidad de decir mucho con pocas palabras.