«Leonora», Elena Poniatowska

★★★★★★★★☆☆
«Leonora» es la historia de una mujer que nunca quiso crecer y terminó convirtiendo su locura en arte. Poniatowska nos lleva de la mano —o del cuello— por un mundo donde la cordura siempre fue la gran intrusa.

«La jornada del muerto», Larry McMurtry

★★★★★★★★☆☆
Un western sin gloria ni épica, donde la gente pasa frío, muere sin sentido y, aun así, uno no puede dejar de leer. McMurtry firma aquí una maravilla áspera, brutal y profundamente humana. Bienvenido al infierno con sombrero.

«Lolita», Vladimir Nabokov

★★★★★☆☆☆☆☆
Un clásico del siglo XX contado por un pedante con complejo de genio incomprendido. Brillante, sí. Perturbador, también. Una experiencia literaria intensa: deslumbra en la primera parte y termina como un manual de viajes con aroma a horror psicológico.

«El buscavidas», Walter Tevis

★★★★★★★★★☆
Creí que «El buscavidas» iba de billar, pero resultó ser una clase magistral de autodestrucción con estilo. Aquí nadie gana del todo, pero todos pierden con dignidad (o sin ella). Pura literatura con olor a humo, whisky barato y orgullo herido.

«Memoria de elefante», Lobo Antunes

★★★★★★★☆☆☆
Mi primera vez con Lobo Antunes fue como una cita a ciegas con un filósofo deprimido, terminé abrazando el caos y subrayando frases como quien encuentra pepitas de oro en un lodazal emocional. Pero, oye, qué viaje. Antunes, eres raro. Me gustas.

«La lucecita», Antonio Moresco

★★★★★★★★☆☆
En «La lucecita», un hombre solitario y su obsesión por una luz distante en el bosque se convierten en un viaje poético sobre la soledad y el deseo de conexión. ¡Apaga las luces y enciende tus ganas de leer!

«El Aleph», Jorge Luis Borges

★★★★★★★★★☆
Laberintos, espejos, bibliotecas y, ¿infinitos en un sótano? Borges y «El Aleph» te harán dudar de tu propia sombra. Entra bajo tu propio riesgo. ¿Listo para un viaje sin retorno? Consejo: trae un mapa.

«Muerte con pingüino», Andrei Kurkov

★★★★★★★★☆☆
Un escritor melancólico, un pingüino como mascota y cadáveres que empiezan a acumularse: «Muerte con pingüino» es tan absurdo como entrañable, y tan lúgubre como hilarante. Sí, querrás seguir leyendo, aunque no sepas por qué.

«Tantos lobos», Lorenzo Silva

★★★★★★☆☆☆☆
Bevilacqua vuelve para cazar lobos modernos que no aúllan, pero sí tuitean. Lorenzo Silva mezcla ironía y resignación en relatos breves que recuerdan que el verdadero horror no siempre lleva colmillos. Corto, certero… y más útil que el telediario.

«Luz y oscuridad», Natsume Sōseki

★★★★★★★★☆☆
Acabo de terminar de leer «Luz y oscuridad» de Sōseki y, contra todo pronóstico, me ha gustado. Digo «contra todo pronóstico», porque no todos los días uno se zambulle con entusiasmo en una novela donde los personajes se comunican con elocuencia… para no decir absolutamente nada.

«Los lobos del águila», Simon Scarrow

★★★★★★★☆☆☆
Si algo me gusta de la serie «Águila» de Simon Scarrow es la forma en que logra combinar historia, aventura y personajes con los que realmente te encariñas. «Los lobos del águila», la cuarta entrega de la saga, no es la excepción. Esta vez, Cato y Macro, la inseparable dupla de legionarios romanos, se enfrentan a una de sus misiones más arriesgadas en Britania, un territorio hostil donde los enemigos acechan en cada sombra y la lealtad es un bien escaso.

«Abel», Alessandro Baricco

★★★★★★★★☆☆
«Abel» de Alessandro Baricco es una novela breve, pero intensa. En esta historia, el autor italiano nos sumerge en una reinterpretación del mito bíblico de Caín y Abel, explorando temas como la culpa, la violencia y la fragilidad de la condición humana.