«Lonesome Dove», Larry McMurtry

★★★★★★★★★☆
Una novela del Oeste con más polvo emocional que tiroteos. «Lonesome Dove» te hace reír, llorar y plantearte si deberías haber sido vaquero… o al menos haber aprendido a montar a caballo. ¿Qué clase de western es este? Pues uno condenadamente bueno.

«La máquina del amor sagrado y profano», Iris Murdoch

★★★★★★★☆☆☆
Una novela sobre un profesor de ética que engaña a su esposa, reflexiona mucho y entiende poco. Murdoch convierte el adulterio en un laberinto filosófico donde nadie sale ileso… ni el lector. Y eso es un halago.

«Después de Julius», Elizabeth Jane Howard

★★★★★★★★★★
Una casa de campo, tres mujeres frustradas, y un muerto heroico que no deja de fastidiar desde la tumba. «Después de Julius» es Howard en estado puro: elegante, venenosa y experta en arruinar fines de semana familiares.

«El jardín de vidrio», Tatiana Ţîbuleac

★★★★★★★★★★
Una niña huérfana, una madre adoptiva alcohólica y un jardín que no tiene flores, sino traumas. Olvida los cuentos de hadas. Aquí hay dolor con nombre propio, lengua prestada y una infancia reciclada a golpe de botella vacía.

«Yo, Tituba, la bruja negra de Salem», Maryse Condé

★★★★★★★★☆☆
Tituba fue acusada de bruja, esclavizada y olvidada. Maryse Condé la trae de vuelta con sarcasmo, magia y una lección que ni los jueces puritanos ni tú vas a olvidar tan fácilmente.

«Sinsonte», Walter Tevis

★★★★★★★★★★
Un futuro deprimente, robots serviciales y gente que no lee. Sinsonte no es ciencia ficción ligera: es una cachetada elegante al sistema. Y sí, lo compré por la portada. ¿Acaso no harías tú lo mismo?

«El pistolero», Glendon Swarthout

★★★★★★★★★★
John Bernard Books no se deja insultar, ni tocar, ni morir discretamente. En este western crepuscular, el duelo final es contra el cáncer… y contra Dios, porque ¿por qué no? Glendon Swarthout no viene a disparar balas, sino verdades.

«La desaparición de Adèle Bedeau», Graeme Macrae Burnet

★★★★★★★★☆☆
Olvida el glamour del detective clásico. Esta novela se centra en un hombre que prefiere esconderse en bares sin ventanas y en policías desencantados. El resultado: un misterio menos ‘whodunit’ y más ‘qué hacemos con esta culpa’.

«La librería», Penelope Fitzgerald

★★★★★★★☆☆☆
Abrir una librería en un pueblo donde se prefieren los arenques a los libros: ¿hazaña cultural o suicidio social? «La librería» es una oda irónica a la derrota digna y a los placeres impopulares, como leer.

«Un tiempo nuevo», Elizabeth Jane Howard

★★★★★★★★★★
¿Creías que después de la guerra todo iba a mejorar? Howard se ríe en tu cara. En esta entrega, los Cazalet intentan reconstruir sus vidas… con las emociones de siempre y nuevas frustraciones. Brutal, lúcida, adictiva.

«Los niños», Edith Wharton

★★★★★★★★☆☆
En «Los niños», Wharton demuestra que lo verdaderamente peligroso no son los escándalos, sino las buenas intenciones. Una novela elegante, ambigua y deliciosamente incómoda, donde la inocencia es lo primero que se pierde (y no en los niños).

«La juguetería errante», Edmund Crispin

★★★★★★★★☆☆
Un cadáver aparece (y desaparece) en una juguetería que nadie recuerda, salvo un poeta con mala suerte y un detective que cita a Milton. Misterio, comedia y puro caos académico en esta joya absurda de Edmund Crispin.