«Valle de nubes», Lewis Glassic Gibbon

★★★★★★☆☆☆☆
Una heroína fascinante, una prosa lírica… y una historia que camina con la calma de una nube baja sobre Segget. «Valle de nubes» es bello, mordaz, y algo más lento que su brillante predecesor.

«El abuelo», Aleksandr Chudakov

★★★★★★☆☆☆☆
Llegué a «El abuelo», de Aleksandr Chudakov, con grandes expectativas: Premio Booker ruso a la mejor novela de la década, excelentes críticas y editada por una editorial de confianza como es Automática. Sin embargo, ha sido una lectura que me ha generado sensaciones encontradas. Tiene momentos de gran profundidad y belleza, pero también pasajes en los que cuesta seguir el hilo o conectar emocionalmente con lo que se narra.

«House of cards», Michael Dobbs

★★★★★★★★☆☆
Francis Urquhart no solo quiere el poder: quiere todo el poder. Con una sonrisa encantadora y una daga bien afilada, esta novela es un tutorial británico sobre cómo destruir carreras sin despeinarse ni una pizca.

«La leyenda de Sleepy Hollow», Washington Irving

★★★★★★★★★☆
Imagínate que vas de excursión por el campo y el pícnic acaba con un jinete sin cabeza persiguiéndote por el bosque. Pues algo así ocurre en «La leyenda de Sleepy Hollow». Washington Irving nos regala un cuento clásico que mezcla folclore, humor y una pizca de terror… aunque, siendo honestos, el verdadero terror es lo crédulo que puede llegar a ser el protagonista.

«La edad de la inocencia», Edith Wharton

★★★★☆☆☆☆☆☆
Un clásico venerado, una autora que adoro… y aun así no pude terminarlo. «La edad de la inocencia» me dio más bostezo que epifanía. ¿Soy yo, Edith, o eres tú?

«El misterio de la luna creciente», Valentine Williams

★★★★★★★★★☆
Un misterio donde todos parecen culpables, la luna conspira y el lector sospecha hasta de su propia sombra. Valentine Williams nos ofrece una intriga tan elegante como retorcida, perfecta para desconfiar hasta del mayordomo… y del gato.

«Cuentos completos», Katherine Mansfield

★★★★★★★★★☆
Katherine Mansfield te invita a un picnic literario y termina lanzándote verdades incómodas a la cara. Estos «Cuentos completos» son puro bisturí emocional: entran suaves, pero cuidado, que rasgan donde más duele.

«Las bellas extranjeras», Mircea Cărtărescu

★★★★★★★☆☆☆
Mircea Cărtărescu, uno de mis escritores preferidos, me ha sorprendido con «Las bellas extranjeras», una crónica de viaje que desafía las expectativas literarias tradicionales. Este libro no es de esos que lees con el ceño fruncido y un lápiz en la mano, subrayando frases profundas sobre el alma humana. O al menos no parece serlo a primera vista. En lugar de la típica solemnidad literaria, Cărtărescu nos lanza una crónica sarcástica, autocompasiva y maravillosamente absurda sobre su periplo (forzoso, según deja caer con elegante resignación) a Francia, junto a otros escritores rumanos, con la noble misión de representar la literatura de su país. Nada puede salir mal, ¿verdad?

«Una carpa bajo el cielo», Ludmila Ulitskaya

★★★★★★★★☆☆
Si creías que los cuentos rusos eran solo lágrimas y vodka, Ulítskaya te va a sorprender: aquí las desgracias humanas vienen envueltas en ironía, melancolía elegante y esa punzada incómoda que te hace reír cuando no deberías.

«Araña», Jon Bilbao

★★★★★★★★★☆
Si buscas respuestas claras, vete olvidando: Araña es un viaje al malestar invisible, a las tensiones familiares y a las telarañas emocionales que todos fingimos no ver. Bilbao te atrapa… y no te suelta.

«La pequeña Dorrit», Charles Dickens

★★★★★★★★★☆
¿Buscas humor, tragedia y una sátira burocrática tan real que querrás romper tus papeles del banco? Dickens te espera con “La pequeña Dorrit”, la historia de una heroína adorable atrapada en un laberinto victoriano.

«Yerma», Federico García Lorca

★★★★★★★★★★
Lorca te presenta a Yerma, la reina del deseo imposible: atrapada entre la maternidad que no llega y un marido de adorno, su tragedia es tan intensa que te dejará gritando al vacío.