★★★★★★☆☆☆☆
Una novela que exige más neuronas que ganas, donde los diálogos se cruzan como en una cena familiar caótica. ¿Confusa? Sí. ¿Brillante? A ratos. ¿Recomendable? Solo si sobrevives al primer tramo.
Categoría: Premio Cervantes
«El camino», Miguel Delibes
★★★★★★★★★★
«El camino» parece inocente, pero tiene más profundidad que una misa de domingo. Entre apodos ridículos y verdades incómodas, Delibes te saca la risa, la lágrima… y las ganas de no irte nunca del pueblo.
«Leonora», Elena Poniatowska
★★★★★★★★☆☆
«Leonora» es la historia de una mujer que nunca quiso crecer y terminó convirtiendo su locura en arte. Poniatowska nos lleva de la mano —o del cuello— por un mundo donde la cordura siempre fue la gran intrusa.
«El Aleph», Jorge Luis Borges
★★★★★★★★★☆
Laberintos, espejos, bibliotecas y, ¿infinitos en un sótano? Borges y «El Aleph» te harán dudar de tu propia sombra. Entra bajo tu propio riesgo. ¿Listo para un viaje sin retorno? Consejo: trae un mapa.
«La familia de Pascual Duarte», Camilo José Cela
★★★★★★★★★★
Menuda forma de irrumpir en la literatura tuvo don Camilo José Cela. En lugar de escribir algo ligero y simpático, como una historia de amor o una fábula con moraleja, don Camilo no se anduvo con rodeos y pensó: «Voy a escribir algo que deje a todos boquiabiertos»… y vaya si lo logró.
«La sombra del ciprés es alargada», Miguel Delibes
★★★★★★★★★★
Hace días que terminé de leer «La sombra del ciprés es alargada», la primera novela de Miguel Delibes y ganadora del Premio Nadal, y todavía sigo dándole vueltas a muchas de las ideas que plantea.
«La ciudad y los perros», Mario Vargas Llosa
★★★★★★★★★★
¡Qué lectura más increíble ha sido «La ciudad y los perros»! Es impresionante lo bien que escribe Vargas Llosa. Y mira que la cosa no empezó, lo que se dice, bien. Las primeras 50 páginas me resultaron profundamente desagradables y me incomodaron enormemente.
«Ficciones», Jorge Luis Borges
★★★★★★★★★☆
«Ficciones» de Borges es uno de esos libros que al leerlo lo he sentido como una revelación. Tenía la sensación de que había entrado a un laberinto literario, donde cada pasillo me llevaba a otro pasillo diferente, y cada historia me obligaba a pensar en algo nuevo y completamente distinto. Esta colección de relatos no solo muestra a Borges como un maestro de la narrativa, sino también como un pensador profundo sobre el tiempo, el infinito, y la propia naturaleza de la realidad.