«Els Buddenbrook», Thomas Mann

★★★★★★★★★★
«Els Buddenbrook» ha sigut el primer llibre que he llegit de Thomas Mann, un autor al qual li tenia un respecte —fins i tot una certa por— per la seua fama de ser dens, difícil i exigent. Sempre m’havia semblat que les seues obres eren només per a lectors molt experts o pacients, aquells capaços de desxifrar pàgines carregades de reflexions filosòfiques i estructures complexes.

«Mariana», Monica Dickens

★★★★★★★★☆☆
Una novela donde no pasa nada y, sin embargo, pasa todo: errores, amores desastrosos, vocaciones fallidas y mucha dignidad. «Mariana» es la prueba de que crecer puede ser una tragicomedia deliciosamente británica.

«Nostalgia», Mircea Cărtărescu

★★★★★★★★★★
«Nostalgia», de Mircea Cărtărescu,es un libro que he sentido, he soñado con él, y me ha seguido como una sombra tibia por días y días. Para ser estrictos, no es una novela en el sentido clásico de la palabra, aunque sus relatos están hilados por una sensibilidad común, casi como si compartieran una misma alma fragmentada. Leer «Nostalgia» es sumergirse en un espejo deforme de la memoria, donde lo real y lo irreal se confunden con una naturalidad inquietante.

«La máquina del amor sagrado y profano», Iris Murdoch

★★★★★★★☆☆☆
Una novela sobre un profesor de ética que engaña a su esposa, reflexiona mucho y entiende poco. Murdoch convierte el adulterio en un laberinto filosófico donde nadie sale ileso… ni el lector. Y eso es un halago.

«Después de Julius», Elizabeth Jane Howard

★★★★★★★★★★
Una casa de campo, tres mujeres frustradas, y un muerto heroico que no deja de fastidiar desde la tumba. «Después de Julius» es Howard en estado puro: elegante, venenosa y experta en arruinar fines de semana familiares.

«Yo, Tituba, la bruja negra de Salem», Maryse Condé

★★★★★★★★☆☆
Tituba fue acusada de bruja, esclavizada y olvidada. Maryse Condé la trae de vuelta con sarcasmo, magia y una lección que ni los jueces puritanos ni tú vas a olvidar tan fácilmente.

«El llogaret», William Faulkner

★★★★★★★★★☆
Llegir «El llogaret» de William Faulkner és com endinsar-te en un pantà literari del sud dels Estats Units: calorós, espès, ple de mosquits en forma de frases subordinades i amb una sensació constant que estàs seguint el rastre d’alguna cosa que no saps ben bé què és… però que segurament fa olor de suor i oportunisme.

«Sinsonte», Walter Tevis

★★★★★★★★★★
Un futuro deprimente, robots serviciales y gente que no lee. Sinsonte no es ciencia ficción ligera: es una cachetada elegante al sistema. Y sí, lo compré por la portada. ¿Acaso no harías tú lo mismo?

«La librería», Penelope Fitzgerald

★★★★★★★☆☆☆
Abrir una librería en un pueblo donde se prefieren los arenques a los libros: ¿hazaña cultural o suicidio social? «La librería» es una oda irónica a la derrota digna y a los placeres impopulares, como leer.

«Un tiempo nuevo», Elizabeth Jane Howard

★★★★★★★★★★
¿Creías que después de la guerra todo iba a mejorar? Howard se ríe en tu cara. En esta entrega, los Cazalet intentan reconstruir sus vidas… con las emociones de siempre y nuevas frustraciones. Brutal, lúcida, adictiva.

«Los niños», Edith Wharton

★★★★★★★★☆☆
En «Los niños», Wharton demuestra que lo verdaderamente peligroso no son los escándalos, sino las buenas intenciones. Una novela elegante, ambigua y deliciosamente incómoda, donde la inocencia es lo primero que se pierde (y no en los niños).

«Canción del ocaso», Lewis Glassic Gibbon

★★★★★★★★★☆
Una novela donde la belleza del paisaje es directamente proporcional a la tristeza de sus personajes. Porque nada es tan «épico» como llorar bajo la lluvia escocesa.