«El abuelo», Aleksandr Chudakov

★★★★★★☆☆☆☆
Llegué a «El abuelo», de Aleksandr Chudakov, con grandes expectativas: Premio Booker ruso a la mejor novela de la década, excelentes críticas y editada por una editorial de confianza como es Automática. Sin embargo, ha sido una lectura que me ha generado sensaciones encontradas. Tiene momentos de gran profundidad y belleza, pero también pasajes en los que cuesta seguir el hilo o conectar emocionalmente con lo que se narra.

«House of cards», Michael Dobbs

★★★★★★★★☆☆
Francis Urquhart no solo quiere el poder: quiere todo el poder. Con una sonrisa encantadora y una daga bien afilada, esta novela es un tutorial británico sobre cómo destruir carreras sin despeinarse ni una pizca.

«El refugi del temps», Georgi Gospodínov

★★★★★★★★★☆
«El refugi del temps» ha estat una lectura que m’ha captivat de principi a fi. És el primer llibre que llegesc de Georgi Gospodínov, i, sincerament, no serà l’últim. La seua manera d’explorar el temps, la memòria i la identitat col·lectiva és tan fascinant que m’ha deixat amb ganes de descobrir més d’aquest autor tan original.

«La passió segons G.H.», Clarice Lispector

★★★★★★★★★☆
«La passió segons G.H.» ha sigut el primer llibre que he llegit de Clarice Lispector, i he de dir que m’ha deixat colpit. És d’aquelles lectures que no et deixen indiferent, que et remouen per dins, et desconcerten i, alhora, t’obrin portes que ni sabies que existien dins teu.

«La leyenda de Sleepy Hollow», Washington Irving

★★★★★★★★★☆
Imagínate que vas de excursión por el campo y el pícnic acaba con un jinete sin cabeza persiguiéndote por el bosque. Pues algo así ocurre en «La leyenda de Sleepy Hollow». Washington Irving nos regala un cuento clásico que mezcla folclore, humor y una pizca de terror… aunque, siendo honestos, el verdadero terror es lo crédulo que puede llegar a ser el protagonista.

«Passi-ho bé, senyor Chips», James Hilton

★★★★★★★★★☆
He de confessar que, en obrir «Passi-ho bé, senyor Chips», no m’esperava el viatge emocional que estava a punt d’emprendre. És una novel·la curta, senzilla en aparença, però amb una profunditat i una sensibilitat que m’han deixat tocat. Ha sigut una lectura dolça, melancòlica i, sobretot, molt emotiva.

«La edad de la inocencia», Edith Wharton

★★★★☆☆☆☆☆☆
Un clásico venerado, una autora que adoro… y aun así no pude terminarlo. «La edad de la inocencia» me dio más bostezo que epifanía. ¿Soy yo, Edith, o eres tú?

«Fortuna», Hernán Díaz

★★★★★★★★★☆
«Fortuna» és una sàtira intel·ligent sobre la riquesa, el poder i la veritat. Amb múltiples veus i estils, Hernan Diaz desconstrueix la manera com s’escriu —i es manipula— la història.

«Washington Square», Henry James

★★★★★★★★★★
Una història d’amor, diners i mala llet familiar, on ser massa bona persona et converteix en blanc fàcil. Henry James dissecciona cors trencats amb tanta elegància que quasi no fa mal. Quasi.

«El misterio de la luna creciente», Valentine Williams

★★★★★★★★★☆
Un misterio donde todos parecen culpables, la luna conspira y el lector sospecha hasta de su propia sombra. Valentine Williams nos ofrece una intriga tan elegante como retorcida, perfecta para desconfiar hasta del mayordomo… y del gato.

«Cuentos completos», Katherine Mansfield

★★★★★★★★★☆
Katherine Mansfield te invita a un picnic literario y termina lanzándote verdades incómodas a la cara. Estos «Cuentos completos» son puro bisturí emocional: entran suaves, pero cuidado, que rasgan donde más duele.

«Las bellas extranjeras», Mircea Cărtărescu

★★★★★★★☆☆☆
Mircea Cărtărescu, uno de mis escritores preferidos, me ha sorprendido con «Las bellas extranjeras», una crónica de viaje que desafía las expectativas literarias tradicionales. Este libro no es de esos que lees con el ceño fruncido y un lápiz en la mano, subrayando frases profundas sobre el alma humana. O al menos no parece serlo a primera vista. En lugar de la típica solemnidad literaria, Cărtărescu nos lanza una crónica sarcástica, autocompasiva y maravillosamente absurda sobre su periplo (forzoso, según deja caer con elegante resignación) a Francia, junto a otros escritores rumanos, con la noble misión de representar la literatura de su país. Nada puede salir mal, ¿verdad?