Destino | 2017 | 192 págs.
#NovelaNegra #España #2017
—… Me pasa cada vez que nos ponen en la mano una Caperucita muerta. De cinco, de diez o de dieciocho años, la edad es lo de menos. ¿Quién lo hizo, por qué y para qué? Ya no quiero ni imaginarlo, en el fondo, si lo piensas, es perder el tiempo. Hay tantos lobos hambrientos en el bosque, con tanta hambre de tantas mierdas, y a la hora de la verdad somos tan pocos para ponérselo difícil…
Tantos lobos, Lorenzo Silva
En «Tantos lobos» de Lorenzo Silva, siempre tan sutil, nos regala cuatro relatos donde sus ya veteranos guardias civiles, Bevilacqua y Chamorro, se enfrentan a una fauna muy especial: los lobos de nuestra sociedad. Y no, no son animales salvajes del bosque —ojalá—, esos al menos no tienen móviles ni redes sociales para acosar desde la comodidad del hogar. Porque, claramente, lo que necesitábamos era otro recordatorio, esta vez en formato policial, de que el mundo sigue siendo un lugar encantador… especialmente para las niñas adolescentes que tienen la osadía de existir.
Aquí los lobos visten de traje, saludan con educación, y a veces incluso son familia. Porque claro, ¿quién no disfruta de una buena historia de violencia para animar la tarde? Silva, eso sí, evita el morbo… lo cual es casi un milagro si tenemos en cuenta el panorama de bazofia televisiva que nos sirven en bandeja día tras día como si fuera caviar emocional.
Los casos se resuelven con la eficiencia propia del relato corto, lo que limita el desarrollo de una buena investigación, ya que no hay tiempo de complicar demasiado las tramas. Pero también puede interpretarse como que no todos los casos necesitan ser tan enrevesados como los de sus novelas largas.
Este es un buen libro si echas de menos a Bevilacqua y Chamorro, ya te has leído todas sus novelas y estás comiéndote las uñas hasta que salga la siguiente. Porque, aunque no está a la altura de sus casos más complejos, sus protagonistas siguen siendo ese dúo con química que te hace pensar: «Mira tú qué bien, aún hay gente que se toma su trabajo en serio». Aunque, claro, todo con ese aire de resignación de quien sabe que por cada caso resuelto hay otros cien que nadie va a contar.
Bevilacqua sigue siendo un personaje profundamente reflexivo, con una mirada crítica —y a veces desencantada— sobre el mundo, la justicia, la burocracia, la política y la condición humana. Aquí, sus comentarios continúan estando cargados de una ironía elegante, muchas veces más cercanos al escepticismo inteligente que al sarcasmo mordaz. Y esa mirada lúcida, a medio camino entre la resignación y la decencia obstinada, es una de las cosas que sigue haciendo que esta serie funcione, incluso cuando los relatos son más breves y los casos menos ambiciosos.
En fin, «Tantos lobos» es como una bofetada suave con guante literario. Una lectura que incomoda —porque debería—, y que nos recuerda que los lobos no siempre aúllan… a veces simplemente sonríen.