Edhasa | 2004 | 576 págs.
#AntiguaRoma #ReinoUnido #SimonScarrow2003
—Y nosotros. —Macro le guiñó un ojo—. No te preocupes, muchacho, nunca he conocido a un centurión al que no le fueran bien las cosas después de una campaña. Ese es el principal motivo por el que Roma va a la guerra: para que las legiones sigan llevándose el botín suficiente que les permita seguir contentas.
—Y para distraerlas de cualquier ambición política.
—Si tú lo dices… Aunque personalmente, me importa una mierda la política. Es el pasatiempo tradicional de nuestros aristócratas, no de los tipos como nosotros que van a marchas forzadas.
Los lobos del águila, Simon Scarrow
Si algo me gusta de la serie «Águila» de Simon Scarrow es la forma en que logra combinar historia, aventura y personajes con los que realmente te encariñas. «Los lobos del águila», la cuarta entrega de la saga, no es la excepción. Esta vez, Cato y Macro, la inseparable dupla de legionarios romanos, se enfrentan a una de sus misiones más arriesgadas en Britania, un territorio hostil donde los enemigos acechan en cada sombra y la lealtad es un bien escaso.
Lo que más disfruto de estos libros es la química entre los protagonistas. Macro, el rudo y experimentado centurión, y Cato, el joven oficial en formación, tienen una dinámica que hace que cada diálogo se sienta natural y entretenido. Su relación ha evolucionado mucho desde el primer libro, y en esta entrega se nota cómo Cato empieza a ganar más confianza y se acerca más al nivel de Macro, aunque todavía le falta ese colmillo que solo da la experiencia.
La ambientación, como siempre en los libros de Scarrow, está conseguida. Se nota que el autor se ha documentado a fondo sobre el funcionamiento de una legión romana, desde la jerarquía y la disciplina hasta las tácticas de batalla. Las escenas de combate son intensas y realistas, con ese toque de brutalidad que te recuerda que la guerra en la antigüedad era despiadada. Aun así, hay algunos comentarios que te sacan un poco de esa ambientación histórica, como por ejemplo, cuando dicen «… se contaban cuentos chinos», una frase que en aquella época no tendría ningún sentido, ya que el término ‘cuento chino’ es mucho más moderno y no existía en el contexto romano. De todas formas, no hay que tenerlo en cuenta, al fin y al cabo es un libro de no ficción. Lo mejor es que la historia no se limita solo a la acción; también hay intriga, traiciones y momentos de tensión que te mantienen enganchado.
Si te gustan las novelas de aventuras históricas y llenas de acción, con personajes carismáticos y un ritmo que no te deja soltar el libro, «Los lobos del águila» es una apuesta segura. Scarrow tiene esa habilidad de hacer que te sientas dentro del campamento romano, sufriendo con los legionarios cada marcha, cada batalla y cada conspiración. Sin duda, una lectura que vale la pena para cualquier amante de la historia y la aventura.