Acantilado | 2022 | 168 págs.
#Narrativa #Italia #NicolaPugliese1977
Era como si, a esas horas, sobre el silencio de la ciudad se hubiera elevado una interrogación mutilada y contrahecha, una pregunta aún no definida, aún no formulada, apenas una hipótesis, el ensueño de una pregunta. Una interrogación que no salía por ningún orificio y que, sin embargo, todos notaban entre los tejidos del pecho, entre costilla y costilla. Al respirar se advertía su presencia material en el diafragma.
Aguamala, Nicola Pugliese
«Aguamala» de Nicola Pugliese es una de esas novelas raras, casi secretas, que parecen haber sido escritas en un estado de trance. Desde la primera página, tenía la sensación de que estaba entrando en un mundo extraño, donde la lluvia no es solo un fenómeno meteorológico, sino una presencia que lo empapaba todo: las calles, los edificios, los pensamientos de la gente, e incluso las palabras del propio libro.
La historia transcurre en Nápoles, pero no en la Nápoles soleada que suele venirnos a la mente, sino en una ciudad gris y encharcada por una tormenta interminable. Durante cuatro días, los personajes —un periodista que busca respuestas, una niña que oye voces saliendo de un juguete mojado, gente atrapada en sus propias preocupaciones— intentan seguir con su vida mientras la lluvia lo devora todo. Pero no es un relato con un conflicto central o una trama clásica; es más bien un caleidoscopio de escenas, pensamientos y emociones que te sumergen en una sensación de inquietud constante.
Lo que hace especial a «Aguamala» es su estilo: frases largas, envolventes, que parecen arrastrarte como la corriente de un río. La prosa se mezcla con lo fantástico y lo absurdo, desdibujando la frontera entre la realidad y la alucinación. A veces me resultaba confuso, otras veces fascinante, pero siempre me arrastraba a seguir leyendo. Hay algo casi mágico en la manera en que Pugliese describe la lluvia y su efecto sobre la ciudad y las personas; es como si la lluvia no fuese solo un fenómeno meteorológico, sino una metáfora de la desesperanza, la memoria y la fragilidad de la existencia. Es un libro que me ha dejado con más preguntas que respuestas, como si al final todo fuera un sueño del que aún no he despertado.
Curiosamente, después de publicarla en 1977, la novela desapareció durante años y su autor nunca volvió a escribir nada más. Ese halo de misterio solo ha aumentado su encanto: es como si «Aguamala» fuera un secreto que pocos han descubierto, un libro que existe en un rincón olvidado del tiempo.
En definitiva, «Aguamala» es un libro que desafía las expectativas y sumerge al lector en una experiencia literaria única. Si te gustan las historias que desafían las reglas, que te envuelven con su atmósfera y te dejan una sensación extraña cuando las terminas, es una experiencia que vale la pena. Eso sí, asegúrate de leerla en un día de lluvia.