«La familia de Pascual Duarte», Camilo José Cela

Puntuación: 5 de 5.

A la desgracia no se acostumbra uno, créame, porque siempre nos hacemos la ilusión de que la que estamos soportando la última ha de ser, aunque después, al pasar de los tiempos, nos vayamos empezando a convencer -¡y con cuánta tristeza!- que por lo peor aún está por pasar…

La familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela

Menuda forma de irrumpir en la literatura tuvo don Camilo José Cela. En lugar de escribir algo ligero y simpático, como una historia de amor o una fábula con moraleja, don Camilo no se anduvo con rodeos y pensó: «Voy a escribir algo que deje a todos boquiabiertos»… y vaya si lo logró. Nos regaló «La familia de Pascual Duarte», un relato tan crudo y descarnado que haría palidecer al mismísimo Zola.

Desde el primer párrafo, Cela nos mete de cabeza en la vida de Pascual Duarte, un señor con el que mejor no te quieras cruzar en un callejón oscuro (ni en uno bien iluminado, para ser sincero). Criado en una familia más disfuncional que un reloj sin manecillas, Pascual se abre camino en la vida a base de golpes, navajazos… y tragedias inevitables a la vuelta de cada página.

Pero lo impresionante no es solo la historia, sino cómo nos la cuenta. Con una prosa seca, afilada y directa, nos mete en la mente de Pascual, ese hombre que es mitad monstruo y mitad pobre diablo. Y lo hace con una maestría que sorprende aún más cuando recuerdas que esta fue su primera novela (lo sé, me repito, pero es que esto me tiene en shock).

La narración en primera persona es un acierto tremendo, porque nos hace cómplices involuntarios de los pensamientos de Pascual, un tipo capaz de lo peor, sí, pero que, de alguna retorcida manera, logra despertar algo de compasión en el lector. Es el típico personaje con el que no quieres empatizar… pero lo haces de todos modos.

Y luego está la ambientación. Cela nos lleva a la España rural más dura y despiadada, un lugar donde la violencia es casi una tradición familiar. Aunque Pascual pasa por Madrid y La Coruña, el autor deja claro que lo suyo es el campo, donde la vida es difícil y el destino se empeña en no dar tregua.

Seguramente «La familia de Pascual Duarte» no es precisamente el libro ideal para leer antes de dormir… a menos que quieras pesadillas gratis. La novela está llena de violencia, tragedia y una buena dosis de desesperación, y desde el minuto uno sabes que todo va a salir mal. Cela toma elementos del naturalismo y los intensifica hasta crear algo aún más crudo: el tremendismo en su máxima expresión, un movimiento literario que básicamente te agarra por el cuello y te dice: «Bienvenido al lado más oscuro y crudo de la existencia; no esperes cuentos de hadas, solo realidad desnuda y brutal; esto es la vida sin filtros, sin azúcar y sin anestesia». 

Con esta obra, Cela demostró que no tenía miedo de meterse en los rincones más oscuros del alma humana y describirlos con lujo de detalles. Leer «La familia de Pascual Duarte» es como quedar atrapado en una tormenta en alta mar: te sacude, te hunde, te ahoga y, cuando crees que ha pasado lo peor, otra ola te arrastra aún más hondo. Pero eso sí, su calidad literaria es incuestionable y su impacto imborrable. Obras como esta le aseguraron un lugar entre los grandes del siglo XX, reconocimiento que culminó con el Premio Nobel… y probablemente dejó a más de un lector con estrés postraumático.

¿Es «La familia de Pascual Duarte» una lectura cómoda? Para nada. ¿Es un libro que te deja una sensación cálida y esperanzadora? Ni por asomo. Pero es una novela que impacta, que se te mete bajo la piel y que demuestra que Cela no vino a la literatura a dar discursos bonitos, sino a sacudir al lector con historias brutales y poderosas.

Este ha sido mi primer encuentro con Camilo José Cela, y después de semejante bofetada literaria, no será el último. Ahora la verdadera pregunta es: ¿por qué no lo leí antes?