Acantilado | 2022 | 336 págs.
#Narrativa #EstadosUnidos #IsaacBashevisSinger1971
Todos los problemas provienen de afeitarse la barba. Si me hubiera dejado crecer una larga barba blanca como mi abuelo, no me habría metido en todas estas aventuras. Todo proviene de querer quitarme años.
El seductor, Isaac Bashevis Singer
Si alguna vez te has preguntado qué pasaría si un Casanova sin dinero, un magnate con mala suerte y una estafa artística chocaran en la Nueva York de los años 40, «El seductor» de Isaac Bashevis Singer tiene la respuesta. Y vaya que es una respuesta delirante.
Publicada por entregas en el periódico Forverts entre 1967 y 1968, esta novela nos mete de cabeza en la vida de los inmigrantes judíos que intentan encontrar su lugar en América… o al menos un sofá cómodo en casa de algún amigo adinerado. Ahí es donde entra nuestro protagonista, Hertz Mínsker, un encantador sin vergüenza que ha hecho del arte de vivir a costa de los demás su especialidad. Su víctima favorita es su viejo amigo Morris Kálisher, un magnate inmobiliario con más dinero que sentido común. Y como la lealtad nunca ha sido el fuerte de Hertz, decide enredarse con Minne, la esposa de Morris. Sí, el nivel de desparpajo es impresionante.
Pero la cosa no se queda en un simple enredo amoroso. De pronto, aparece el primer marido de Minne con una idea brillante (o completamente desastrosa, según se mire): vender falsificaciones de Picasso y Chagall. Lo que sigue es un carrusel de enredos, mentiras, chantajes y situaciones tan absurdas como hilarantes.
Singer, como siempre, no se conforma con hacernos reír. Entre tanto lío, nos regala un retrato profundo y conmovedor del desarraigo, la culpa y el choque entre la vieja Europa y la nueva vida en América. Los personajes, con todas sus debilidades y contradicciones, son increíblemente humanos y cercanos. Y aunque el libro tiene algunas repeticiones (cosas de haber sido publicado por entregas), lo cierto es que Singer te mantiene atrapado con su estilo ágil y afilado.
Para cerrar con broche de oro, la edición de Acantilado es preciosa, con una portada que captura perfectamente el espíritu de la novela. Como es habitual en Acantilado, el cuidado en los detalles roza la perfección… si no es que la supera.
En resumen: «El seductor» es un libro que te hará reír, indignarte y pensar, todo al mismo tiempo. Es Singer en su máxima expresión: inteligente, mordaz y con una ternura escondida entre las carcajadas. ¡No te lo pierdas!