Booket | Stella Maris | 2023 | 224 págs.
#Relatos #ReinoUnido #1939
Nadie destroza la vida de nadie, salvo uno mismo.
Problema en Pollensa, Agatha Christie
No sé cómo lo hace Agatha Christie, pero uno se sienta a leer «un par de cuentos sueltos antes de dormir» y, sin darse cuenta, amanece en bata y pantuflas, con ojeras, café frío y nueve asesinatos resueltos. Porque sí, «Problema en Pollensa» no es una novela, sino una recopilación de nueve relatos cortos que son pequeñas píldoras de veneno elegante y crimen con té de las cinco. Y lo que más me sorprende es cómo en apenas diez o quince páginas Christie puede hacer que sospeches de todos, cambies de opinión tres veces y al final te sientas estúpidamente satisfecho aunque no hayas acertado ni una.
La colección está compuesta por cuentos protagonizados por varias de sus criaturas más célebres: cinco con Hércules Poirot (el detective más presumido que jamás haya pisado una escena del crimen), dos con Parker Pyne (una especie de terapeuta emocional con ínfulas detectivescas), uno con la entrañable pero letal Miss Marple (una abuelita que teje y observa como un halcón) y un relato independiente que, aunque sin estrellas invitadas, no se queda corto en veneno emocional.
A continuación, te cuento un poco de cada uno, con mis favoritos bien destacados (porque, admitámoslo, todos tenemos nuestras debilidades).
1. Problema en Pollensa (Parker Pyne)
¿Mallorca, sol, olivos, mar cristalino… y un dramón de clase alta con amenaza de boda fallida? Sí, gracias. Parker Pyne, que normalmente se dedica a resolver infelicidades más que asesinatos, se encuentra aquí con una familia inglesa que ha confundido las vacaciones con un desfile de pasivo-agresividad. Y aunque no hay crimen como tal, sí hay manipulación emocional de primer nivel y una resolución tan encantadora como políticamente incorrecta. Uno de mis favoritos. ¿Quién necesita sangre cuando el cotilleo británico ya es letal?
2. El misterio del cofre de Bagdad (Poirot)
Aquí tenemos al bigote más famoso del crimen enfrentándose a un cadáver escondido en un baúl (porque ¿dónde más se mete un cadáver, si no?). Poirot aplica su lógica infalible y su ego desbordado para desenredar los enredos romántico-mortales de un grupo de ingleses de clase alta. El crimen es ingenioso, sí, pero confieso que me interesa más el momento en que Poirot señala a todos con el dedo como si estuviera en una telenovela.
3. Miss Marple cuenta una historia (Miss Marple)
¡Qué delicia de relato! Breve, agudo, y con esa forma tan «Miss Marple» de desenmascarar al asesino mientras da la impresión de estar hablando del clima. La abuelita de Saint Mary Mead recuerda un caso y lo cuenta como quien recuerda una receta familiar: con un aire modesto y meticuloso. Me encantó. Uno de los mejores del conjunto, no por el crimen en sí, sino por la manera en que lo narra. Cuidado con subestimar a las señoras mayores, amigos.
4. ¿Cómo crece tu jardín? (Poirot)
Otro de mis favoritos. Una anciana preocupada por su jardín, un envenenamiento sutil y Poirot oliendo el crimen como quien huele el perfume de un lirio venenoso. El ambiente está cargado de sospecha y florecillas inquietantes. Aquí, Christie juega con lo doméstico para dar un zarpazo inesperado. El título suena a poesía infantil, pero el contenido es puro veneno con forma de carta.
5. Iris amarillo (Poirot)
Este relato tiene algo de teatral, incluso de experimental. Todo gira en torno a una cena en la que alguien ha muerto… ¿o morirá? Los recuerdos y las tensiones flotan entre los invitados como humo de cigarro. La atmósfera está muy conseguida, pero reconozco que no es de los que más me impactó. Aun así, Poirot está en buena forma y la resolución tiene su punto.
6. El sueño (Poirot)
Un hombre rico sueña repetidamente con su propia muerte… y luego aparece muerto exactamente como lo había soñado. ¿Premonición o crimen con guion? Poirot, cómo no, no cree en esas tonterías del destino y se lanza a investigar. Es un cuento bastante psicológico, con un final que hace un giro interesante. Muy al estilo «no todo es lo que parece» de la autora.
7. Problema en el mar (Poirot)
Poirot se va de crucero y, sorpresa, también se lleva el crimen en la maleta. Aquí brilla una vez más su capacidad para observar lo que los demás pasan por alto. Es un cuento corto pero sabroso, con una ambientación que mezcla el glamour de los viajes en barco con el incómodo detalle de que alguien siempre acaba muerto cuando Poirot está cerca. Muy disfrutable, y también entre mis favoritos.
8. Misterio en las regatas (Parker Pyne)
Aquí, nuestro terapeuta emocional vuelve a escena en un ambiente náutico que no puede ser más británico. Hay sospechas, intrigas románticas y cierta dosis de autoparodia. Es el cuento más flojo de la colección, en mi opinión, aunque no por eso deja de tener el encanto simpático de los relatos menores de Christie.
9. En un espejo (relato independiente)
Este relato se sale de lo habitual: no hay detective, no hay explicación final meticulosa ni mesa con todos los sospechosos mirando incómodos. Lo que hay es una atmósfera perturbadora, una narración casi poética sobre la percepción, el reflejo y lo que realmente sabemos de las personas. Lo disfruté muchísimo. Misterioso, ambiguo y sugerente. También lo incluyo entre mis favoritos por lo diferente que es.
En resumen…
«Problema en Pollensa» es como una caja de bombones envenenados: algunos te sorprenden, otros te dejan un regusto amargo y hay unos cuantos que querrías volver a probar. Mis favoritos personales han sido «Problema en Pollensa», «Miss Marple cuenta una historia», «¿Cómo crece tu jardín?», «En un espejo» y «Problema en el mar». Porque tienen ese equilibrio perfecto entre ingenio, atmósfera y un twist lo suficientemente irónico como para hacerte sonreír mientras alguien cae muerto.
Ideal para leer en trayectos cortos, tardes de lluvia, o mientras finges trabajar en la oficina. Christie no decepciona, incluso cuando escribe con la aparente ligereza de los relatos breves. Porque detrás de cada historia, por muy breve que sea, hay un universo entero de engaños, psicología humana y mucho, mucho veneno servido con elegancia.
Mi veredicto final:
Si nunca has leído a Christie, esta antología es una excelente forma de sumergirte en su mundo sin necesidad de casarte con una novela larga. Y si ya la amas… pues aquí tienes otra excusa para quedarte hasta las tres de la mañana leyendo «solo uno más».